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miércoles, 27 de mayo de 2009

New York Subway

Llevo mucho tiempo sin escribir nada así que, para coger carrerilla, voy a escribir un par de entradas con mucha foto y poco texto. La primera foto es un aviso como los que suelen pegar en las columnas pintadas, oxidadadas, pintadas, oxidadas y vueltas a pintar que sujetan los forjados oxidados, oxidados, oxidados de las estaciones sucias del metro de Nueva York (es decir, todas).

El aviso (probablemente ficticio) es un buen resumen del estado del metro neoyorkino. Lo mejor del metro de Nueva York es que:
  1. Tiene un montón de trenes que en hora punta pasan cada dos minutos
  2. Hay servicio toda la noche aunque sea cada media hora y acabes cogiendo un taxi para no quedarte dormido en el tren y acabar en el "garage de trenes" (hay un término técnico pero se me ha olvidado, perdón papá)
  3. Hay trenes exprés que se saltan las paradas de tres en tres (aunque si te despistas acabas en el Bronx)
  4. Un saxofonista que se pone en la parada de la 1 con la 66th st
Lo peor es todo lo demás:
  1. La megafonía no se entiende (los americanos tampoco)
  2. Basura en las vías
  3. Ratones que hurgan en la basura
  4. Ratas que persiguen a los ratones
  5. Hay obras muchas noches y todos los fines de semana, cambian horarios y recorridos de las líneas (haciendo más probable que acabes en el Bronx)
  6. Un tipo que toca un saxo electrónico que suena a maullido de gato de Talavera. Se mueve mucho pero últimamente se le ve por Times Square.
En fin, el aviso (probablemente ficticio) lo resume bastante bien:

La letra es un poco pequeña pero es bastante graciosillo.
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OHHHH!!! Estaba buscando una foto del saxo electrónico que suena a maullido de gato de Talavera y he encontrado una foto del artista!! Parece que hay toda una comunidad de seguidores en flickr...

Olé, qué arte!

viernes, 30 de enero de 2009

Sólo en Nueva York

El otro día salía corriendo del metro para ir al Jazz at Lincoln Center, al curso del que os hablaré más tarde, cuando vi a un tipo andando muy erguido delante de mi. Era ya de noche, hacía un frío tremendo y la calle no estaba muy bien iluminada. Yo iba andando más rápido que él y al acercarme me di cuenta de que llevaba un sombrero muy alto y con una forma un poco extraña. Al adelantarle, el bulto oscuro tomó forma. Era un gato sentado en la cabeza con las patas de delante estiradas y mirando al frente. El gato sonreía, el hombre no tenía cara.

El pasado 13 de enero fue el Día del Viaje en Metro Sin Pantalones. Los lectores asiduos de este blog recordarán el reportaje sobre la Batalla de Almohadas de la pasada primavera. Desafortunadamente, esta vez no fue posible cubrir tan magno evento pero hemos conseguido un reportaje exclusivo: